Hoy es fiesta en mi comunidad.
Esta comunidad tiene sus "pros"
Y también tiene sus contras:
lunes, 28 de febrero de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
El ataque al Carapapa
El espectáculo lo presentaba un señor de unos setenta años que era un antiguo mago profesional que había ganado el premio nacional de magia en 1959. El Gran Palmer. Sevillano. Fue presentador y mago invitado, con lo cual nos "recompensó" su nula fluidez de palabra con unos cuantos trucos que nos explicó sin ser esa su intención. Además le salieron mal un par de ellos. Todos los trucos estuvieron bastante mal ejecutados, pero no le puedes pedir a una persona tan mayor nada mejor. Yo se lo valoré positivamente. Eso sí, ejecutó un truco de cartas que cambiaban ante nuestros ojos, que fue una maravilla.
El segundo mago en liza fue Romer. Otro mago sevillano ganador de los premios nacionales de magia en 1997 y 1999. Muy cómico todo. Grandes trucos muy impactantes. Apariciones de 4 palomas y una cacatúa, magia con cartas gigantes, disfraces y clown mezclados con muchas risas. Cuando apareció la cacatua, ella misma hizo parte de un truco. Luego decidió irse volando a la parte alta del teatro. Romer sacó tres personas al escenario. Una de las personas era un chico especial al que el mago no supo gestionar adecuadamente. No obstante no fue ofensivo con él y se integró suficientemente en el espectáculo. Ahora viene el momento de tensión del espectáculo. A otro de los voluntarios le bajó los pantalones como parte de su truco. Me pareció que no tenía gracia y se pasaba con una persona que había salido voluntariamente. La cacatúa, mientrastanto, a su aire por el telón del teatro.
El tercer mago se llamaba Alesku. También sevillano. Premio nacional de manipulación en el año 2010. Fantástico. El que más me gustó. Desapariciones y apariciones de objetos. Muy plástico. Solo me habría gustado más si llego a estar sentado en el patio de butacas en vez de en la primera grada, porque a veces se le veían las formas en que escondía los objetos. Peor muy bueno el tío. La cacatúa a lo suyo.
Cuando faltaban unos 15 minutos para acabar el espectáculo, la cacatúa decidió darse otro paseo por el teatro. Vino a estrellarse contra la pared que estaba justo encima mía. Se quedó un instante en el suelo a unos dos metros de mí. Luego se recuperó y empezó a pasearse junto a los que estábamos en la grada. llegaba hasta mi silla y volvía a irse unos dos metros hacia atrás. Todos los de las gradas estábamos pendiente de la cacatúa y pasando del espectáculo. La cacatúa se acercaba demasiado a mí y hacía el amago de subirse en mi silla por el apoyabrazo. El hombre que se sentaba en la fila de atrás (pero no detrás mía) intentó coger al bicho, pero éste le intentó morder. Esa no era la solución. Como se me acercaba peligrosamente, me cambié de lugar para no tenerla tan cerca y disfrutar del resto del espectáculo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando la cacatúa se acercó hasta el sitio donde me había cambiado, se paró junto a mi silla, a la altura de mi cara porque estaba sobre los escalones de la fila de atrás, giró la cabeza para fijar uno de sus ojos en mí y me dijo "carapapa". Se giró de nuevo y se fue con los otros espectadores repitiendo una y otra vez "carapapa, carapapa, carapapa,..." Volvía a mí y me lo volvía a repetir. Así durante unos minutos. Supongo que tendría razón porque mi cara era un poema.
Todo acabó cuando el mago vino a recuperar a su pájaro. Acabó la tensión del momento y el espectáculo en general porque volvimos a mirar al escenario cuando encendían las luces para despedirnos.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Refranero Pirata #149
La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles.
René Descartes
...down the rain.
El martes pasado escribí una entrada llamada singing... Ha tenido algunos comentarios. Todos alagándome en demasía. Gracias a todos. Pero hay un comentario que me ha llamado la atención y me ha dado un nuevo punto de vista de la entrada:
La idea de la entrada es la de desahogarme como tantas otras veces. Este trabajo no está bien valorado por la sociedad. Constantemente siento críticas y muchísimos días llego desanimado a casa. Mi gratificación está en cosas que no son puramente académicas. Ese día empezó fatal, pero acabó genial y necesitaba contárselo a alguien. No había nadie a mi alrededor y para desahogarme tiré del blog.
Diariamente, cuando llego a casa, almuerzo hablando del trabajo con mi mujer para desahogarme y ella hace lo mismo conmigo. Después de ese ritual, trato de no hablar demasiado de mi trabajo para no agobiarme, frustrarme ni ser pesado. Casi nunca lo consigo y cada vez que veo a mis amigos profesores o a mis padres, les cuento alguna batallita extrema de los últimos días.
Todos los que han hablado conmigo personalmente saben que ese desahogo personal y la necesidad de contarle a las personas lo que descubro o lo que me pasa por la cabeza fue el motivo por el que empecé a escribir este blog. Aunque luego se haya transformado un poco la idea inicial en otra cosa, sigo necesitando desahogarme a veces.
A la pregunta de si quiero que los demás me valoren por ser un buen profesor, la respuesta es "NO". No es mi objetivo en la vida ser valorado sino disfrutarla a mi manera. Me gusta valorarme yo, y no me importa demasiado cómo me valoren (aunque mentiría si digo que no me importa nada). A veces me valoro bien y a veces mal, como todo el mundo. Es difícil autovalorarse. Si me preguntan si soy un buen profesor, mi respuesta vuelve a ser "NO". No me siento un gran profesor, porque miro a mi alrededor y veo algunos compañeros que consiguen mucho más que yo. Intento aprender de ellos. En esta profesión no se puede parar de aprender. Los chavales y chavalas nos enseñan tanto...
Esta entrada intenta responder las dudas y principalmente alejar la sensación haber parecido ególatra o pedante con la entrada anterior. Cosa que a veces creo que me pasa. Ya os he dicho que algo sí que me importa lo que la gente piense.
EXTRA: Como ayer no pude escribir porque llegué a casa a las 22:30 de la noche, me desahogo hoy con una pequeña continuación de la entrada anterior.
Os comenté que una madre me dijo "imposible que tú no consigas motivar a alguien y llevarlo por el buen camino" después de expresarle mi preocupación por no conseguirlo con una alumna. Ayer vino a hablar conmigo el padre de esa niña. Me dijo básicamente que dejase a su hija en paz. que si molesta le ponga en la puerta o al final de la clase, pero que no le pusiese partes porque "le pueden expulsar y entonces ¿qué hago yo con ella en casa?". Le dije que su hija puede ser lo que quiera, que no es tonta y puede llegar tan lejos como ella quiera, pero que ahora está en una edad en la que no es consciente de ello y hace falta que las personas que nos preocupamos por ella luchemos para que pueda recuperarse cuando se le pase esta edad. Él me dijo que no. Que él no iba a hacer nada por la niña ya (esta chica está en 1ºESO), que era un caso perdido y que la dejase en paz. Que ella ya sabría "qué hacer cuando le falte el pan".
Le dije que yo como profesor no pensaba hacer eso y acabé la conversación educadamente por no acabar a mamporros ante tal demostración de dejadez como padre. Evidentemente, ayer no fue un día "singing" sino un día "down the rain".
Ahora os dejo que mi mujer ha llegado triste y hoy me toca a mí animar a la docente.
Y así van pasando los días...
Anónimo dijo...
Una entrada preciosa, pero no hace falta que expongas a todo el mundo, con la excusa de la entrada, el maravilloso profesor que eres. Me consta que así es, no lo dudes nunca, pero, ¿por qué necesitas que lo sepa la gente?, ¿es que quieres que los demás te valoren gracias a eso? ¿No te basta con la satisfacción personal de estar haciendo tan bien tu trabajo, tu vocación? ¿o es que no lo haces solo por eso?...
La idea de la entrada es la de desahogarme como tantas otras veces. Este trabajo no está bien valorado por la sociedad. Constantemente siento críticas y muchísimos días llego desanimado a casa. Mi gratificación está en cosas que no son puramente académicas. Ese día empezó fatal, pero acabó genial y necesitaba contárselo a alguien. No había nadie a mi alrededor y para desahogarme tiré del blog.
Diariamente, cuando llego a casa, almuerzo hablando del trabajo con mi mujer para desahogarme y ella hace lo mismo conmigo. Después de ese ritual, trato de no hablar demasiado de mi trabajo para no agobiarme, frustrarme ni ser pesado. Casi nunca lo consigo y cada vez que veo a mis amigos profesores o a mis padres, les cuento alguna batallita extrema de los últimos días.
Todos los que han hablado conmigo personalmente saben que ese desahogo personal y la necesidad de contarle a las personas lo que descubro o lo que me pasa por la cabeza fue el motivo por el que empecé a escribir este blog. Aunque luego se haya transformado un poco la idea inicial en otra cosa, sigo necesitando desahogarme a veces.
A la pregunta de si quiero que los demás me valoren por ser un buen profesor, la respuesta es "NO". No es mi objetivo en la vida ser valorado sino disfrutarla a mi manera. Me gusta valorarme yo, y no me importa demasiado cómo me valoren (aunque mentiría si digo que no me importa nada). A veces me valoro bien y a veces mal, como todo el mundo. Es difícil autovalorarse. Si me preguntan si soy un buen profesor, mi respuesta vuelve a ser "NO". No me siento un gran profesor, porque miro a mi alrededor y veo algunos compañeros que consiguen mucho más que yo. Intento aprender de ellos. En esta profesión no se puede parar de aprender. Los chavales y chavalas nos enseñan tanto...
Esta entrada intenta responder las dudas y principalmente alejar la sensación haber parecido ególatra o pedante con la entrada anterior. Cosa que a veces creo que me pasa. Ya os he dicho que algo sí que me importa lo que la gente piense.
EXTRA: Como ayer no pude escribir porque llegué a casa a las 22:30 de la noche, me desahogo hoy con una pequeña continuación de la entrada anterior.
Os comenté que una madre me dijo "imposible que tú no consigas motivar a alguien y llevarlo por el buen camino" después de expresarle mi preocupación por no conseguirlo con una alumna. Ayer vino a hablar conmigo el padre de esa niña. Me dijo básicamente que dejase a su hija en paz. que si molesta le ponga en la puerta o al final de la clase, pero que no le pusiese partes porque "le pueden expulsar y entonces ¿qué hago yo con ella en casa?". Le dije que su hija puede ser lo que quiera, que no es tonta y puede llegar tan lejos como ella quiera, pero que ahora está en una edad en la que no es consciente de ello y hace falta que las personas que nos preocupamos por ella luchemos para que pueda recuperarse cuando se le pase esta edad. Él me dijo que no. Que él no iba a hacer nada por la niña ya (esta chica está en 1ºESO), que era un caso perdido y que la dejase en paz. Que ella ya sabría "qué hacer cuando le falte el pan".
Le dije que yo como profesor no pensaba hacer eso y acabé la conversación educadamente por no acabar a mamporros ante tal demostración de dejadez como padre. Evidentemente, ayer no fue un día "singing" sino un día "down the rain".
Ahora os dejo que mi mujer ha llegado triste y hoy me toca a mí animar a la docente.
Y así van pasando los días...
viernes, 18 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
Refranero Pirata #148
Fijarse objetivos demasiado elevados y no alcanzarlos es menos triste que fijarse objetivos demasiado modestos y alcanzarlos.
Michelangelo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)